La compra de acciones: la importancia de la inversión a largo plazo

Cada inversor decide de acuerdo con su situación patrimonial, su interés o necesidad para generar dinero, la etapa de su vida personal, familiar y laboral, etcétera, pero quizás la mejor forma de invertir en un activo de renta variable, con los riesgos que entraña, sea en plazos largos o -al menos- medios.

Es cierto que existe toda una literatura y una auténtica cultura que los traders intradía siguen con rigor y mejoras, a través del análisis técnico, y realmente eso está bien para quienes se sienten cómodos (y obtienen resultados favorables) con esa opción.

Sin embargo, hay que evitar el error de depositar una esperanza grande en ello porque esa es la causa de que muchos inversores particulares en acciones se terminen retirando de la bolsa debido a que han obtenido malos resultados, y así se forman la idea errónea de que no sirven para este tipo de inversión o de que el mercado accionario es una especie de “trampa”, lo que no es cierto.

En efecto, lo que no hay que hacer, si uno decide invertir en acciones porque tiene la necesidad más o menos cercana de conseguir dinero es cometer alguno de los siguientes errores:

  • Invertir sólo o principalmente en renta variable

  • Invertir la mayor parte de sus ahorros en renta variable

  • Invertir todos los ahorros

  • Invertir fundamentalmente en acciones a plazos cortos

De más está decir que si uno está apremiado económicamente, invertir los ahorros en acciones, en renta variable, es una mala decisión, porque ello conlleva riesgos que son evitables si se adoptan otras modalidades de inversión financiera, como bonos corporativos o soberanos, o algún FCI menos riesgoso.

Entonces, ni invertir todos los ahorros en acciones, ni invertir la mayor parte de ellos aparecen -hoy en día, ante las diversas alternativas- como consejos necesarios para el inversor particular que empieza o quiere iniciarse en mercados financieros de renta variable.

Si usted tiene pocos ahorros, opciones como los plazos fijos y los bonos en dólares pueden permitirle, mientras logra ahorrar un poco más, alcanzar una mejor situación patrimonial. Siempre es bueno -cuando se pueda, obviamente- destinar una parte fija de nuestro sueldo para ahorro (aunque sea pequeña; es parte de la disciplina financiera que todos debemos tener), y esa porción de ahorro dividirla -aunque sea cada tantos meses- en diferentes inversiones.

Si usted no tiene dinero, y tiene deudas, es una pésima alternativa la bolsa de valores: no es para usted, en su situación actual. Procure una fuente estable de ingresos -aunque sea un empleo precario- que le permita ahorrar regularmente algo, y sea paciente, pues en cuestiones financieras una parte importante de la obtención de logros resulta de hacer las cosas bien. De nada sirve invertir de manera apurada, precipitada y sin tener en cuenta que hay errores de novatos evitables, si después se termina perdiendo lo ganado de un momento para otro.

Idealmente, en aconsejable invertir en renta fija, preferentemente en dólares, y en otros activos como FCI, y luego de ello, invertir en acciones, porque suben y bajan con facilidad, y eso depende de muchos factores que, en general, son poco previsibles.

Sin embargo, cuando se mira el desempeño de los títulos valores accionarios en los mercados bursátiles en general, se puede ver que en plazos largos o medianos -salvo el caso de las empresas que finalmente dejan de cotizar en bolsa- las acciones se valorizan y eso, para quien piensa en el largo plazo, es una buena noticia.

Incluso, no es difícil apreciar que luego de las grandes crisis hay recuperación, algunas de las cuales representan grandes valorizaciones, lo que muestra que si se puede esperar (y no se espera obtener ganancias pronto), las crisis son buenas oportunidades.

Por supuesto, muchas veces no se puede conocer -más allá de los análisis técnicos- si la cotización de una acción ha alcanzado su piso, por lo que la inversión en medio de una crisis puede llevar a la inicial desagradable sorpresa de que lo que hemos comprado se ha desvalorizado rápidamente.

También es cierto que puede que la compañía o las empresas en cuyas acciones hemos invertido no logre superar la crisis (por lo cual es conveniente, como siempre, diversificar) o que tarde demasiado para nuestros plazos, o que circunstancias personales modifiquen nuestras necesidades.

Sin embargo, las acciones de la bolsa son grandes opciones para plazos largos, pues permiten la valorización de los activos y la obtención de buenos dividendos cuando la crisis ha pasado, la economía se ha puesto en marcha y las empresas se han valorizado.