Qué es la doble tributación económica internacional respecto de las acciones

En el caso de las acciones de una compañía que cotizan en bolsa, de igual modo que con otras modalidades de inversión, existe la posibilidad de que haya una doble tributación económica internacional también llamada doble imposición.
No se trata de algo muy técnico y esotérico de la profesión de los inversores y realmente es importante saber que existe en algunos casos porque compete a las acciones que, cotizando en la bolsa de un país determinado, son propiedad de alguien que reside en otro estado.
Para los fines del inversor particular, como puede ser usted, puede ser de interés porque a veces -son una opción más- es posible invertir en acciones de otro país, denominadas acciones internacionales, incluso hoy en día utilizando internet: es otra posibilidad, y para la formación de una buena cartera de inversión puede ser un ingrediente muy interesante, tal vez estable si si eligen acciones de grandes compañías establecidas.
Si se está bajo esta condición -mejor dicho si el beneficio que podremos percibir está sujeto a esta condición-, puede ser importante también para el cálculo de nuestros gastos como inversores -algo imprescindible para nuestra formación y para lograr buenos resultados.
Hay doble imposición sobre una renta financiera, como pueden ser los dividendos que una cierta empresa ha decidido repartir entre aquellos de sus accionistas propietarios que tienen efectivamente derecho a cobrarlos, dependiendo del tipo de acción que posean, siempre que la bolsa donde cotiza la compañía y la persona que es beneficiaria de la renta se encuentran en países diferentes.
Si un dividendo económico va a ser repartido por, por ejemplo, una compañía de Estados Unidos de América, que cotiza en alguna de las bolsas de su país, y hay un inversor español -residente en España- que va a percibirlos, entonces sobre esa renta económica corre una doble imposición tributaria internacional.
Es decir, la compañía tributará en USA el correspondiente tributo a la renta que se aplica a las empresas, en tanto que una parte de esa misma renta, esto es, los dividendos que le correspondan al inversor español también pagarán impuestos en el país de residencia de quien los percibe, en este caso España.