Como operar en bolsa: órdenes de compra y órdenes de venta al contado y a crédito

Para la compra y venta de acciones en los mercados bursátiles hay dos modalidades canónicas de operatoria, que son las operaciones llevadas a cabo al contado y las que tienen lugar a crédito.
La finalidad que tienen las operaciones a crédito en la bolsa de valores es favorecer el flujo bursátil y mejorar los niveles de liquidez de los valores (acciones) que se operan. De este modo, el inversor que compra acciones a crédito es beneficiado por los intermediarios bursátiles del mercado secundario (brokers y sociedades de bolsa autorizados por el parqué bursátil en cuestión) para poder hacerlo pagando solamente una parte al contado.
Como hemos mencionado cuando hablamos de cómo se invierte en una bolsa de valores, todo invesor particular debe comprar o vender a través de alguno de los miembros autorizados de la bolsa.
De modo consuetudinario la orden -sea de compra o de venta- puede emitirse de dos diferentes maneras: mediante el mercado de corros o mediante sistemas electrónicos en tiempo real como el SIBE español.
Cuando la orden se emite por escrito, queda consignada toda la información que luego va a ser registrada, ya que la bolsa es un mercado financiero de funcionamiento cuidadoso y transparente en el que existen instituciones de registro de todas las operaciones al detalle, incluyendo el monto de la operación, su carácter (de compra o de venta), el valor (las acciones de que se tratase) que es objeto de la orden y el plazo en que la orden tiene vigencia.
La cuestión del plazo se refiere a que existen distintos tipos de órdenes con diferente forma y periodo de validez.
El inversor particular a su vez, deberá -por medios electrónicos o personalmente- dar su acuerdo por escrito con la operación, generalmente bajo la modalidad de una firma de puño y letra.
Si usted es nuevo en el mundo bursátil imagínese que le provee o emite una orden (en realidad dos, para dos operaciones eventuales distintas) a su broker de bolsa que establezca, al menos tres cosas: por ejemplo, si las acciones de la compañía A bajan a tal precio, compre un volumen de 200, y si las acciones de la compañía B suben hasta tal valor, venda 100 acciones, dentro del día (órden válida por el día) o hasta que usted lo decida, por ejemplo. Naturalmente también puede dar simultáneamente órdenes pautadas de compra y de venta para las mismas acciones dados ciertos precios coyunturales.
Cada bolsa tiene en definitiva sus propias pautas, en parte relacionadas con la legislación del país donde funciona como mercado financiero, pero en general una orden no limitada tiene una validez de 90 días, y luego si no es ejecutada decae naturalmente.
Lo que queremos expresar es que si usted emite a su corredor de bolsa la orden de venta para cuando las acciones lleguen a 20 dólares la unidad, y no llegan nunca en los próximos 90 días, obviamente la orden nunca llegó a ejecutarse y al finalizar el periodo cesa en su validez. Lo que usted ha hecho en este caso es emitir una "orden limitada" a un precio mínimo de venta, el mínimo señalado es el valor al cual el agente vende.
Por defecto las órdenes emitidas se consideran del tipo "válida por el día", o sea por la jornada o sesión bursátil, pero siempre es posible poner una cualquiera fecha de caducidad, dentro de los 90 días mencionados.
Ahora bien, si se emite una orden pero no se coloca un límite de precio, el corredor es quien debe tomar la decisión, a instancias del mandato del inversor que es su cliente, sobre cómo y cuánto comprar. Ello significa que debe decidir en base a su conocimiento y responsabilidad cuándo comprar las acciones y cuándo venderlas y determinar hasta cuándo estará vigente cada eventual orden; podrán, por ejemplo, vender directamente al precio vigente la cantidad que el inversor les indicó, o bien, si les parece que el precio está bajo -o tiene expectativas sobre su alza- podrá vender una parte y colocar un límite mínimo para vender el resto, de manera que si hay una contrapartida, alguien dispuesto a pagar ese mínimo, la orden se ejecuta.
Si no se ejecuta, el valor queda colocado en el mercado a ese precio, o sea la cantidad o volumen de acciones que ha quedado como remanente, y de ese modo interviene en el sistema de oferta y demanda y contribuye a la formación de la horquilla bursátil.
Al principio este tema parece un poco complicado, pero luego se van acomodando los tantos y se comprende bien cómo es la cuestión de la operatoria bursátil con los distintos tipos de órdenes que se pueden emitir para la compra y para la venta, el rol del mercado y de los intermediarios. Con un poco de paciencia todos hemos llegado a asimilar adecuadamente el tema para tomar parte del mercado.
Una de las razones por la que en materia de bolsa y acciones es aconsejable aprender todo lo que se pueda, echar una oreja a las noticias, seguir los datos sensibles de las compañías que cotizan en bolsa y aprender algo de análisis técnico es que ello redunda en ganar un mayor grado de libertad por parte del inversor, que de este modo queda menos sujeto al desempeño del agente bursátil intermediario. Dicho de otro modo, si se emiten órdenes sin límite, el broker está obligado a actuar según su leal saber y entender, y hará lo mejor que pueda, pero a riesgo de que las cosas no salgan como queremos; en cambio, si emitimos órdenes con mayor conocimiento y desarrollando una estrategia, los errores serán nuestros y tendremos más libertad y confianza para ir mejorando con el tiempo.
Naturalmente si usted es novato, o tiene dudas, o es muy joven o muy prudente, puede buscar una interesante alternativa de inversión bursátil en las inversiones colectivas o fondos mutuos, en los que expertos bursátiles toman decisiones para un conjunto de inversores y en general siempre es posible encontrar algunos que andan muy bien (se publican los datos de los rendimientos del año anterior, por ejemplo), otorgándole a usted menos preocupaciones, ya que ellos compran y venden en su nombre y muchas veces los gastos y comisiones son menores.