La rentabilidad de las acciones y los beneficios de invertir en bolsa

¿Cómo obtiene beneficios un inversor en bolsa? La rentabilidad de las acciones.

Si bien todos hemos escuchado hablar de la bolsa (llamada bolsa de valores, mercado accionario o bolsa de comercio, como en Buenos Aires), muchas personas frecuentemente se preguntan cuál es el beneficio de invertir en ella o de la compra-venta de acciones de compañías que allí cotizan.
Comentaremos qué beneficios o ganancias se pueden obtener de las operaciones de bolsa para que el potencial inversor en títulos valores pueda tener un panorama más o menos objetivo de cómo funciona el mercado a fin de que pueda evaluar mejor la conveniencia de ser un inversor bursátil más.
En primer lugar, ha de quedar claro que la inversión en bolsa siempre está destinada a ganar dinero; se trata de una forma de inversión racional, y no de un juego o una especie de apuesta con perspectivas indefinidas.
La racionalidad de la invesión significa que el trader o inversor sabe lo que hace y compra o vende en base a un estudio del mercado, de la liquidez de las acciones, del desempeño de las mismas en el mercado accionario donde cotiza y a perspectivas sobre el precio futuro de esas acciones.
Si bien no es posible predecir exactamente la cotización futura, es posible hacer un pronóstico en base a cuánto se operan las acciones de una compañía en la bolsa, el cierre de sus cuentas anuales, etc.
La idea, por supuesto, es obtener el mayor beneficio del dinero que se ha invertido, la mayor rentabilidad posible, pero para ello hay que saber que en términos generales habrá que esperar.
Es posible obtener ganancias en plazos cortos en la bolsa, pero para el común de los inversores es un mercado para el largo plazo o el mediano.
Las ganacias se obtienen fundamentalmente de dos maneras: cuando el precio de las acciones ha subido lo suficiente como para que decidamos vender, y mediante el cobro de dividendos al que algunas acciones dan derecho.
Los dividendos son un reparto de una parte de las ganancias entre los accionistas, que generalmente tiene lugar una vez al año, pero también existen repartos extraordinarios de dividendos, dependiendo de las decisiones de las asambleas de accionistas y del tipo de acciones que se ha comprado.
De manera que siempre hay que pensar en la rentabilidad de las acciones teniendo en cuenta estos dos modos de obtener ganancias de ellas, principalmente si el precio de mercado no es lo suficientemente alto como para que decidamos vender las acciones, o si es alto pero evaluamos que seguirá subiendo, por lo que decidimos esperar nuevas alzas a fin de obtener mayores ganancias.
Es importante considerar también que el reparto de dividendos depende de la clase de acciones que se posea, de las políticas de reparto de dividendos que el conjunto de los accionistas vote, de la cantidad de acciones que se haya comprado y de las ganancias de la empresa.
Estos son factores muy importantes para decidir qué acciones comprar buscando la mayor ganancia o beneficio, pues a veces un alza no muy pronunciada del precio de esos valores puede compensarse con el cobro de un dividendo que podrá garantizar una rentabilidad tranquilizadora o útil para el inversor.