Como invertir en bolsa para principiantes: la importancia de la informacion para la estrategia de inversion

En esta ocasión daremos algunos consejos para principiantes en bolsa, particularmente, destacaremos la importancia que tiene la información acerca de la compañía cuyas acciones queremos comprar para desarrollar y mantener una estrategia de inversión en esos valores, o sea, para saber de manera objetiva si vale la pena comprar esas acciones y qué expectativas podremos generarnos de ganar dinero con ellas.
Ante todo, lo primero que debemos tener en cuenta si somos inexpertos en cuestiones de bolsa es que no debemos apresurarnos a invertir en acciones por más necesitados o entusiasmados que estemos.
¿Por qué? La razón es que muchas veces el novato bursátil suele cometer el error frecuente de invertir rápidamente su dinero sin saber exactamente qué está haciendo, cómo funciona la bolsa y fundamentalmente que comprar acciones no es como comprar un objeto de consumo que nos esperará en la heladera garantizándonos su disfrute; por el contrario, se trata de toda una estrategia de inversión con riesgos, niveles de incertidumbre y expectativas de beneficios formadas en base a factores objetivos.
El entusiasta inversor principiante, muchas veces guiado por una necesidad material de ganar dinero, a veces por expectativas equivocadas estimuladas por terceros, suele creer que la bolsa es un mercado donde se puede obtener un beneficio o rédito rápidamente, o que las tendencias de las cotizaciones continuarán su sentido sin revertirse. Informarse es la base para el éxito en bolsa.
O sea, el pensamiento del inversor siempre debe ser estratégico, profundo, complejo, contextual y a largo plazo; quien invierte guiado sólo por la popularidad de una compañía o porque el año anterior proporcionó buenos dividendos, toma una decisión a partir de un análisis cortoplacista, táctico, dejándose llevar por el contexto sin ver el trasfondo.
Pero nada de ello es así: la primera idea que hay que formarse antes de invertir en bolsa es que, tratándose de una actividad seria donde está involucrado nuestro dinero, nuestras expectativas y nuestra voluntad de obtener un beneficio vendiendo las acciones por un precio mayor al de compra o con interesantes dividendos, es necesario entender cómo funcionan realmente los mercados, que las tendencias pueden ser a plazos largos, medios o cortos, que la bolsa no es -en términos generales- un mercado cortoplacista.
Es importante considerar, además, que antes de decidir invertir en las acciones de una cierta empresa debemos reunir toda la información sensible que podamos encontrar sobre ella.
Elegir una compañía para convertirnos en propietarios de algunas de sus acciones es, como toda decisión de inversión, una acción que genera una inversión de riesgo, por lo que cuanto más conozcamos de ella, tanto mejor respaldada estará nuestra estrategia y tanto mejor podremos mantenerla y afrontar eventualidades respecto del precio de las cotizaciones.
No sólo porque cualquier tendencia en el precio de las acciones siempre tiene inexorablemente un fin, una reversión, sino porque en definitiva lo que pesa y resulta determinante en el valor real de los instrumentos cotizados es el rol que la compañía tiene en el mercado, su posición relativa respecto de su competencia y sus correspondientes estrategias comerciales y fundamentalmente cuál es la fortaleza real de la empresa que está detrás de esas acciones.
Realizando una comparación con las estrategias bélicas, las acciones de una empresa pueden presentar liquidez y estar creciendo, una avanzada gana terreno y se impone en el mercado pero ¿qué pasará ante un contraataque? ¿Estaremos dispuestos a seguir respaldando esas acciones (no venderlas) ante una caida brusca o continuada en su precio de cotización?
De manera análoga a como el general evalúa resistir o retirarse ante un traspiés -en nuestro caso abandonar sería vender las acciones para sacarnos el obstáculo de encima, incluso si nuestra estrategia (el objetivo primario de la inversión) ha sido seguir siendo titulares de las acciones de esa compañía por más tiempo-, el inversor serio y consecuente debe conocer al mayor detalle los factores que, añadidos a los contextuales mencionados, determinan la fortaleza real de la empresa cotizante en su mercado: su capitalización bursátil, sus planes de inversión, la historia de la compañía, quienes son sus principales accionistas, las cuentas y cierres anuales, la evolución de los dividendos repartidos.
Una vez que el inversor conoce todos esos factores, está en condiciones de ponderar la fortaleza real de la compañía para establecer su umbral de confianza en las acciones compradas, basándose a un aspecto mucho más real y sólido que la mera evolución de las cotizaciones, pues en definitiva, la realidad es que los factores objetivos le permitirán tomar la decisión de afrontar cualquier contingencia esperando el momento en que las acciones vuelvan a aumentar, de acuerdo con su posición real en el mercado, si su decisión de comprarlas ha sido correcta.