Invertir en renta fija o en renta variable: diferencia entre ser propietario o acreedor de una empresa

Es sabido que la diferencia entre invertir en acciones (forma característica de renta variable) e invertir en renta fija es que en esta última modalidad de inversión se conoce de antemano el monto que se ha de cobrar (en términos generales) tanto en capital como en intereses, lo que no sucede al invertir en renta fija.
Pero además de la variabilidad -en gran medida impredecible- del precio de mercado de las acciones y de la fluctuación de los dividendos que se pueden cobrar cuando la clase de acción que se posee lo permite, hay otra característica que diferencia a la renta variable de la renta fija, por ejemplo, la inversión en bonos o en obligaciones.
Se trata de lo siguiente: quien compra acciones de una compañía se convierte en dueño de la misma. Naturalmente, se trata de un copropietario entre otros -a veces muchos otros propietarios de la empresa-, pero en definitiva y desde el punto de vista legal es dueño de una partecita de la compañía, digamos.
En cambio, quien adquiere un instrumento financiero de renta fija nunca se conviete en copropietario de una empresa -o del estado mismo, si se trata de letras del tesoro o bonos soberanos-, pues quien compra obligaciones, letras o bonos se convierte en un acreedor, lo que es jurídica y económicamente muy diferente del caso de los compradores de acciones.
¿Cuáles son entonces los derechos que poseen los titulares de valores de renta fija como los mencionados?
En tanto acreedores, los inversores titulares de renta fija tienen derecho a cobrar un interés periódico determinado, a percibir el capital, también denominado "principal" en renta fija, una vez cumplida la fecha de vencimiento del instrumento o valor de renta fija que hubiesen adquirido. Asimismo, el dueño de bonos, letras de tesoro y demás instrumentos de renta fija posee por regla general el derecho de transmisión del producto en el mercado secundario.
De manera diferente, quien invierte en el instumento característico de la renta variable, las acciones de empresas, se convierte en un dueño y adquiere derechos relacionados con su situación: participar con voz y voto en la asamblea anual de accionistas, cobro de dividendos en algunos casos, dependiendo del tipo de acciones que ha comprado.